sábado, 26 de junio de 2010

Ammo here!!!


Una de las cosas que más me han fascinado desde que tengo uso de razón son las armas, y para empezar a hablar de armas primero tenemos que hablar de las municiones.

Desde la antigüedad el hombre ha buscado cosas para matar de una manera más fácil y practica, sin someterse a tanto riesgo, se podría decir que las primeras municiones fueron las piedras, ya sea para uso mano-piedra u honda-piedra.
La segunda munición que pudo surgir es la flecha, compuesta por una, un astil y un emplumado que normalmente es de tres plumas. Su uso se podría remontar a la época Neolítica. Pero a pesar de su edad, fue una munición muy valiosa y usada por Griegos, Egipcios y retomada por los Europeos siglos después. Muchos pensarían que los arqueros tiraban flechas cada momento, pero no es verdad, la fabricación de una flecha era a mano, por lo tanto era una munición muy costosa, por lo tanto no se podían dar el lujo de lanzarlas a su gusto y por lo tanto solo las disparaban a posibles blancos. Los arqueros se entrenaban todos los días, ya sea para un combate a distancia o cuerpo a cuerpo. Cabe resaltar que para la Edad media, ya se reglamentaba el uso de dos tipos de flechas, una para caza y otra para ataque.

Todos sabemos que los chinos aproximadamente en el siglo IX crean la pólvora, y hasta el 1200 es introducida a Europa. Inicialmente usada para mosquetes y arcabuces, donde la munición constaba no solo de la bola de plomo si no de la pólvora que era comprimida y disparada por un pedernal o mecha, en esta época se empezó a estriar el cañón para aumentar el giro y la precisión de la bala. El rayado del ánima consiste en grabar una serie de estrías a lo largo de la superficie interna del cañón, que van girando en un determinado sentido, completando un giro de 360° alrededor del eje del cañón cada cierta distancia. El mosquete gano la batalla contra el arcabuz por ser más preciso, usaba balas más pesadas y su distancia era el doble que la que podía lograr el arcabuz.

El mecanismo de llave de pedernal, consiste en un martillo con un fragmento de pedernal en su extremo que, al accionar el gatillo del arma, golpeaba una cazoleta de acero, encendiendo una pequeña cantidad de pólvora colocada en un orificio al final del cañón que transmitía así la deflagración a la pólvora para impulsar la bala en el interior del cañón del arma

El fusil fue el sucesor inmediato de estas dos armar del siglo XVI. El nombre de "fusil" se origina en la evolución del mosquete al empleo del pedernal, abandonando la mecha. A medida que se disminuye la longitud de los fusiles varían en su denominación, que de mayor a menor es fusil, carabina, mosquetón y tercerola.

También llamado fusil de chispa. Inicialmente el fusil era un arma pesada y muy imprecisa, con recarga muy lenta, y su uso resultaba casi imposible en condiciones ambientales desfavorables.
El mecanismo de disparo existente hasta el siglo XIX era la llave de pedernal. Al inicio de su uso este mecanismo provocaba gran deficiencia de sus disparos por el humo que provenía de la explosión de la pólvora que provocaba que los soldados cerraran los ojos para protegerse de este disminuyendo la calidad de su disparo.
El cartucho es el que hoy en día conocemos el cual empezó a usar en 1840. Desde esta fecha ha sufrido muchas modificaciones hasta lo que hoy conocemos el cual consiste en una cubierta o vaina, pólvora, fulminante y la bala.
Todas las balas se miden en pulgadas o mejor dicho el calibre de la bala se expresa en pulgadas, para armas portátiles en realidad en centésimas o milésimas de pulgada a la derecha del punto, es decir, 0,44 pulgadas; o en milímetros, cuando se sigue la tradición europea (9 mm, 7,62 mm). Como existen diferentes versiones de un mismo calibre, a veces nos encontramos con diferentes nomenclaturas. El calibre .30 es muy popular en uso militar y tiene varias versiones: .30-06, .30-30. En este caso, los guiones denotan el año de invención (1906) o el peso de la pólvora en el cartucho: 30 gramos. Otro estilo para señalar diferentes versiones es indicar el calibre y el fabricante o creador del mismo: .44 Smith & Wesson, .338 Winchester Magnum, .44 Remington Magnum, .375 Holland & Holland. En calibres europeos se indica el ancho del proyectil por el largo del cartucho en milímetros: 9x17 mm o 9x19 mm, por ejemplo.
Los calibres para escopeta emplean un sistema totalmente distinto. Cuando se dice que una escopeta es del calibre 12, por ejemplo, se quiere expresar que con un lingote de plomo de una libra inglesa (453 g) de peso se pueden fundir 12 balas de ese calibre, de tal modo que si en lugar de 12 se obtienen 14, 16 o 20, el tamaño de la bala disminuirá, y lógicamente la boca del cañón de dicha arma también lo hará.

Teóricamente, sólo son aptas para el combate militar balas totalmente envueltas en una envoltura metálica se conoce FMJ (full metal jacket) y tiende a atravesar totalmente el cuerpo. Las modificaciones más habituales son eliminar la cubierta dura en el extremo de la bala se conoce como JSP (munición de punta blanda), o incluso hacer un hueco en la punta con un punzón al cual se le denomina JHP (bala de punta hueca) que al entrar en el cuerpo, la bala se aplasta, expandiendo la punta que queda como una especie de champiñón y frenando su penetración rápidamente, por lo que causa heridas no muy profundas pero anchas. También se puede aplanar la punta y mantener la envoltura integral para conseguir un efecto de dispersión de energía en poco tiempo. La bala perforante, designada internacionalmente como AP (armor piercing). Es una bala similar a la FMJ, pero en el interior del plomo lleva un núcleo de acero endurecido, tungsteno, uranio empobrecido, que al frenarse bruscamente la bala, y por efecto de la energía cinética, rompe la envoltura y puede llegar a perforar el blindaje que detuvo la bala.

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