Siendo originalmente 8 pecados capitales, estos han puesto a prueba las virtudes del hombre, pero ¿Cuál de todos es el peor?.
Todos, nos llevan a situaciones especialmente jodidas, pero analizándolo la envidia podría se el peor de todos, aunque suene raro. Desde el inicio del hombre (siguiendo la creencia bíblica), la envidia que sentía Lucifer hacia nosotros provoco su destierro de los cielos, y también con esta se provoca que coman el fruto prohibido provocando envidia al hombre, también fue esta quien causo el primer homicidio de los tiempos, el asesinato de Abel por su hermano Caín. En toda la biblia se puede encontrar este pecado capital. La envidia es la emulación o deseo de poseer algo que otra persona tiene ya sea material, intelectual, romántico, etc.
Originalmente, la envidia no se encontraba entre los primeros 8, al principio estaba la Apatía como pecado capital, pero por ser el 7, el numero por excelencia se unió la Apatía con la Pereza, después de mucho tiempo San Gregorio, suprimió otro (disculpen mi ignorancia, cuando recuerde cual fue actualizo este blog) colocando a la envidia como el 7.
Esta a pesar de ser muy simple, provoca los peores pensamientos entre las personas, la mayoría de las veces es un, ¿Por qué él tiene eso y yo no? y la satisfacción cuando esa persona fracase. Es cierto, la ira, la avaricia y todos los demás causan sentimientos repulsivos, pero es este pecado el que causa los peores. No fue por envidia que la mama (si aunque les pese) de Blancanieves la manda matar, no fue esta quien provoco que Salieri envenenara a Mozart, que los hermanos de Josué lo vendieran a los egipcios
En algunas religiones, cuando se alaga la suerte de una persona, por decir –Que bonito vehículo- uno tiene que agregar –Que fue la voluntad de Ala- para demostrar que no se tiene envidia.
En la obra de Dante Alighieri en El Purgatoria define a la envidia como “Amor por los propios bienes pervertido al deseo de privar a otros de los suyos”. El castigo en la obra de Dante es que a estas personas les cosían los ojos y cerrarlos, porque a partir de estos se generaba la envidia. En la edad media el famoso cazador de brujas, el cardenal Peter Beasbal le atribuyó a la envidia el demonio llamado Leviatán, una criatura que fue creada por Dios y la que solo Dios podía manipular.
Bueno solo me queda despedirme no sin antes citar una frase muy apropiada y que a muchos les va a quedar:
“Cada vez que triunfa un amigo se muere una pequeña parte de mi”
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